martes, 16 de septiembre de 2008

Üks, kaks, kolm, neli, viis...Estonia del uno al cinco (una de dos)


1. Üks

Y pensar que Estonia sería un mero puente. Una excusa, un pretexto, un paso intermedio entre Rusia y Escandinavia. Y pensar que Estonia sería aburrida: dos días recorriendo los museos, el casco medieval; tomar unas fotos desde los espléndidos miradores, beber una cerveza, aprender un par de palabras, y olvidarlo todo. Es lo que me gusta de este oficio: que nada es como uno se lo espera.

No sé nada acerca de Estonia. Nada. Sé que el lenguaje es indescifrable, que hace frío, que la gente es güera. En la última estación de autobús antes de llegar a la UE (Ivangorod) me gasto mis últimos rublos en tres empanadas: una de col, otra de manzana y otra de papa. Lo bueno es que después de dos semanas en Rusia por fin aprendí a decir “veguetarianis”. Dejo San Petersburgo, un adiós más. Si no me salgo el día en que vence mi visa la guía dice que lo más seguro es que vaya a dar a la cárcel durante un par de días, en lo que consigo la extensión, para luego salir deportado. Así que no queda de otra más que tomar otro autobús, atravesar otro país, buscar otra ciudad. Cuando te sientas demasiado cómodo, cuando te sientas demasiado satisfecho, sabes que es hora de irte. Que es hora de dejarlo todo, otra vez. ¿Ganas de sufrir? No lo sé. Tal vez sólo me gusten las segundas oportunidades, la posibilidad de reinventarme todos los días. O eso sospecho. En realidad, nada es seguro. A las 18:10 de la tarde estoy en Tallin, con 10 coronas y 10 euros en la bolsa. Cambio estos últimos y me compro una tarjeta de teléfono. Kadi ya me espera en la estación de autobús. Cuando la veo, reconozco a alguien en ella de inmediato: ojos grandes, labios sonrientes, pecas y pelo corto. Chu-lí-si-ma. Es la versión báltica de mi amiga Diana. Hasta en su forma de gesticular y entonar: la escucho hablar por teléfono y sé que si Diana hablara estonio, así sonaría.



2. Kaks

Tallin: Kadi vive muy cerca del centro. Salimos a caminar. Ella y su hermano, Siim, me van explicando. La primera impresión de la ciudad en sí es artificiosa. Un montón de callejones medievales renovados y decorados con indumentaria supuestamente hanseática para deleite de los turistas de los cruceros que bajan una tarde a la ciudad y aprovechan para tomar unas fotos, comer en un restaurante caro, englutir un helado, y olvidarse de todo por la noche. Y los hay a montones: esos patanes de shorts, chancleta con calcetín, cámara colgada del cuello. El centro de Tallin fue hecho para ellos: boutiques con ropa de diseñador, muebles escandinavos, y restaurantes con la ominosa leyenda “tourist menu” escrita en un pizarra y acompañada de un precio en euros.
Tallin senil y burgués. ¿Qué chiste tiene?
Es agradable pasear por calles que uno sabe que son más viejas que las pirámides enterradas bajo la plancha del zócalo. Es interesante pensar que esa iglesia de apariencia notable (St. Olav) fue alguna vez el edificio más alto del mundo. Pero eso no es nada. ¿O sí?


Catedral de St. Olaf


3. Kolm


Aprendo un par de palabras: te-ré (tere) es hola, y ahí-ta (aitäh) es gracias. Jäääär es "orilla de un trozo de hielo". El estonio es de la familia fino-ugra. Eso significa que está emparentada con el húngaro y el finlandés, y además de éstas y el vasco, es una de las únicas lenguas en Europa que no es de origen indo-europeo. La lengua cuenta con catorce casos, y no existe el tiempo futuro. Para decir yo seré, la construcción -según entendí- es algo como "Mañana yo estar". O como quien dice, la construcción lingüística tiene una obsesión con el presente, a tal punto que los estonios están condenados a pensar en el ayer inamovible y la inaprehensibilidad.

Por ejemplo, si de lo que se trata es de proclamar que 'en una sociedad que ha abolido toda aventura, la única aventura restante es la de abolir a la socided', tendrías que decir Ühiskonnas, mis on hävitanud kõik seiklused, on ainus seiklus ühiskonna hävitamine.


Fácil, ¿no creen?



4. Neli



Por la noche, fiesta de cumpleaños. La cosa cambia: manejamos a las afueras de Tallin, a un barrio rodeado de bosques de robles. La casa a la que vamos es la de uno de los arquitectos de mayor renombre del país. La esposa es una afamada diseñadora textil, y la casa está llena de cuadros modernos, y colchas de patrones vanguardistas. Tiene ventanales enormes y una distribución tan ecléctica (baños y cuartos en el primer piso; el estudio es una especie de terraza luminosa y circular que se extiende en el segundo piso como la popa de un barco) que incluso ha llevado a que la casa aparezca en algunos libros de arquitectura. De inmediato me ofrecen tragos y comida en abundancia. En la terraza de madera nos sentamos a tomar vino, comer fresas y platicar.¿De qué podré platicar con personas de Estonia? En realidad es fácil.


Comida: ensalada rusa, cerezas, ponche casero, pastel, queso ahumado)



5. Viis

Conversación: escuchan atentamente mi breve recuento de la guerra contra Estados Unidos y despierto la empatía estonia. Me siento algo así como embajador honorario de mi pueblo, todo debido a que encontré el vínculo más sólido entre ambas naciones: tanto ellos como nosotros sabemos qué se siente tener un vecino ojete. Hace menos de un año el Kremlin estuvo involucrado en el haqueo de las redes gubernamentales como represalia a la remoción de una estatua al soldado desconocido que algunos rusos que viven en Estonia (la población rusa es un 17% de la población) visitaban cada año para conmemorar la fecha de la ocupación soviética. Tomamos más cerveza. La gente es amigable, amable, afable. Tallin me gusta, me sienta bien. Aquí me siento en casa. Qué raro.


5 comentarios:

goooooood girl dijo...

Feel good......

Consuelo Francisca dijo...

Mirando Blog me encontre con este xD, Yla verdad que me entretuve mucho leyendo tu vida , creo que el dia de mañana me gustaria viajar por todo el mundo, sin presion alguna,como todo tendria su lado bueno y malo, pero es uno de mis sueños, espero leer pronto más historias.
Saludos
...aitäh

glaukopis dijo...

me latiò tu descripciòn de Tallin! yo conocì a una chava de ahi que estudiaba conmigo (o sigue estudiando? quièn sabe...) guapèrrima pero cañòn, todos los de mi salòn querìan salir con ella...y ella salìa con todos...jajajaja Era buena onda pero me chocaba que no aprendiera italiano y que no màs quisiera hablar en inglès y ademàs cuando le preguntaba de como era su paìs y eso me decìa cosas que cualquier persona puede imaginar: hace frìo bla bla bla...very strange people ;) saludos!

aitana dijo...

Tallin siempre es como llegar a casa...

Anónimo dijo...

Fue Tallin pero también fueron las personas no? creo... eso es lo que hace a un lugar especial